Compartiendo abundancia natural

Compartiendo abundancia natural

COMPARTIENDO ABUNDANCIA NATURAL

No es del todo cierto que hoy las posibilidades de conseguir lo necesario para vivir en la naturaleza sean escasas. Hoy existen muchos medios y sobre todo conocimientos para crear el alimento. Reflexionad en que no he usado el término producir, si no crear el alimento.

La naturaleza es abundante, si se la entiende y se sabe uno como trabajar con ella y compartiendo el espacio. No competir por sus recursos.

Desde pequeños nos indican que hasta los animales “compiten entre ellos” por el espacio, la reproducción y el alimento…. Esta es una apreciación corta de vista. Simplemente  no es cierto.

Los animales lo que hacen es cooperar hasta el punto de dar la vida para que el otro se alimente. Aunque no sea de una forma consciente. Pero no compiten tal como pensamos. Porque de haber un claro “ganador”, según nuestro punto de vista humano. Un claro vencedor que domine al resto, se multiplicaría en demasía, y su población colapsaría también, desapareciendo tras multiplicarse y devorar todas sus posibles presas. Paradójicamente sería víctima de su propio éxito.

Esto NO es lo que le ocurre al magnífico león con el resto de sus presas. Hay siempre un equilibrio y para un número de leones, otro específico de cebras para mantenerlos, por ejemplo.

Sin embargo  lo que le ocurre a la raza humana es diferente. No llevamos millones de años repitiendo las mismas costumbres e interactuando. Nosotros competimos, pero no ya con otras especies, si no entre nosotros y con la naturaleza misma. Y esa no es la manera tal como actúan otras especies mas antiguas, debiésemos fijarnos en ellas.

Nosotros estamos es una espiral autodestructiva, una gran guerra contra nuestra misma esencia. Si libramos este conflicto contra la naturaleza, habremos perdido de antemano. Porque nosotros somos parte de ella. Queramos o no.

Que no entendamos esto tan obvio, es paradógico para un ser que se cree tan inteligente. Yo quería presentaros esto.

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Sin idea de agricultura he labrado, he echado estiércol y he cultivado sin pesticidas estas pequeñas matas de pepino, que cubren el terreno en como tres metros cuadrados. He puesto mucha atención a aprender como hacerlo. Haciéndole caso a mis personas cercanas en unos casos y discutiendo con los mismos en otros…

Al  lado dejé espacio para una zona de hierva natural en la que conviven multitud de insectos y otras plantas de pimientos y sandías que planté (…a lo Fukuoka) Y que contra todo pronóstico están estupendas. Les ha caido un poco de pedrisco, seguido lo traté con leche y yogur para los hongos y con ceniza. No echando mucho pero si siendo constante en darle un poco de atención. Y tampoco creo que mis cuidados hayan sido de los mejores, ojala supiese mas de estos temas.

Me he encontrado que al compartir con la naturaleza, si tus plantas tienen un poco de pulgón, hay suficiente población de insectos que nos son benignos como para que el problema se equilibre. Se pasan de unas plantas a otras.

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Tengo tres bancales, uno con sistema tradicional, otro de camas y otro “a lo Fukuoka” y veo como interactúan. Y es curioso lo que estoy viendo. Os enseño una imagen de mi mata de sandías creciendo encima de la hierva cortada y dejada en el propio lugar. Es un pequeño espacio con humus que no toqué en dos años. Las matas de pimienta están detrás también están cultivadas entre la capa rala de hiervas, humus, hierva caída y pudriéndose cortada.

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Quería poneros de ejemplo estas plantas porque he sacado ya de estas plantas de pepino ya dos o tres cogidas como esta que os enseño.

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La generosidad de la naturaleza es impresionante, y a lo que voy, cuando empecé ha hablaros de competitividad con la naturaleza. Es que cuando uno comparte espacio con ella, no mata todos los seres que hay. Intenta hacer las cosas reproduciéndola, dejándole espacio, en vez de “copiandola a nuestro propio entender”, quedándonos con lo que consideramos rentable y desechando el resto. Sin ninguna curiosidad ni respeto de buscar el …”¿Porqué esta eso ahí?”… Porque nuestro entender sobre la misma esencia del medio es escaso. Mucho mas grande que hace unos años si, pero aun escaso.

Y como el que mira y no entiende, solo nos queda seguir mirando, y guardar respeto. Dejando espacio en el monte y en nuestra huerta para que siga habiendo espacio para su correcto devenir. Por ejemplo, dar espacio y albergar a esa masa de insectos, como las mariquitas. Esa que se me comió el pulgón cuando lo necesitaba. Que viajaron desde el cultivo estilo Fukuoka al cantero tradicional que tenían al lado.

Pero aun tenemos que formarnos y próximamente vamos a intentar invitar a unos técnicos en esto para que vengan a las instalaciones de Permacultura Creativa y nos aconsejen. Dentro de poco abriremos el plazo a dicha asistencia. Porque aun nos queda mucho por aprender.

Recapitulando. Claro que muchas veces no es “rentable” la agricultura tradicional …Lo triste es que ni siquiera lo es la convencional, en muchos casos ahora mismo, aun  con sus pesticidas y abonos contaminantes no es rentable de forma monetaria.

Pero ¿Que tal si nos procuremos todos parte de nuestros propios alimentos? Como el resto de los seres vivos que están directamente viviendo en el medio. Eso nos daría una conexión con el mundo real, que ahora mismo perdemos. Eso no tiene valor económico y no debemos evaluarlo pues con esa óptica monetaria.¿Porqué no lo miramos desde la salud, el bienestar y nuestra conquista autosuficiencia?

Y doy fé, pues para eso escribí este artículo, que la naturaleza si se le deja espacio, lejos de traer problemas, es muy generosa. Un saludo a todos, hasta la próxima.